Fresh & Alive vuelve. Y lo hace más vivo que nunca.
Hace justo un año cerraba sus puertas Fresh & Alive, el blog musical dirigido por el Sr. X junto a su socio y hermano Andrés. Un punto y aparte que dejó huella entre quienes entendían la música como algo más que sonido: como experiencia, memoria y pasión compartida.
Tras muchos correos, reflexiones y no pocas noches de dudas, el Sr. X vuelve a tomar el mando. Lo hace con un equipo completamente nuevo y con una idea clara: seguir dirigiendo Fresh & Alive, pero en versión 2.0.
De la A a la Z, el blog renace con una apuesta firme por la música en directo, ofreciendo conciertos inéditos, grabaciones exclusivas y contenidos gratuitos que verán la luz a lo largo de 2026. Material único, sin filtros ni artificios, pensado para quienes siguen creyendo que la música se vive, no se consume.
Fresh & Alive no regresa por nostalgia.
Regresa porque aún tiene mucho que contar.
Anoche salí del Teatro Emilio Gavira con esa sensación que no se tiene todos los días, como si hubiera estado en algo más grande que un simple concierto. IM-PULSE vino a Alcázar de San Juan y, sinceramente, no vinieron a hacer un tributo sin más… vinieron a meternos dentro de Pink Floyd.
Desde que empezó aquello ya se notaba que iba en serio. No hubo prisas ni estridencias, todo muy medido, muy cuidado, creando ambiente poco a poco, como tiene que ser. Cerrabas los ojos y era fácil olvidarse de dónde estabas.
El repertorio fue un viaje de los buenos. Temas que todos conocemos, pero tocados con respeto y con gusto. La guitarra, los teclados… todo encajaba. De esos conciertos donde nadie molesta, donde la gente escucha de verdad, donde se respira ese silencio que solo pasa cuando todo el mundo está dentro de la música.
Pero si hubo un momento que se me quedó clavado, fue “The Great Gig in the Sky”. Ahí pasó algo especial. Las dos coristas estuvieron simplemente brutales. No fue solo cantar bien —que lo hicieron de sobra—, fue cómo lo sintieron. Hubo momentos en los que se te ponía la piel de gallina de verdad. Esa mezcla de fuerza y emoción, esos subidones de voz que te atraviesan… fue de lo mejor de la noche, sin duda.
La parte visual también acompañó mucho. Luces, proyecciones… sin ser exagerado, pero lo justo para meterte aún más dentro. Todo sumaba.
Y el final… pues como tenía que ser. La gente en pie, aplaudiendo con ganas, sabiendo que lo que acabábamos de ver no es lo habitual. Yo, al menos, salí con la cabeza todavía sonando y con esa sensación de haber desconectado de todo durante un rato.
IM-PULSE lo hizo muy bien. Muy, muy bien. Pero sobre todo, hicieron algo que no es tan fácil: emocionar.
Hablar de Drama es hablar de uno de esos momentos en los que una banda parece caminar al borde del abismo… y, aun así, crea algo único. No es solo un disco: es una sacudida, una reacción casi instintiva de supervivencia dentro de Yes.
A finales de los 70, Yes no estaba precisamente en calma. Tras la marcha de dos pilares como Jon Anderson y Rick Wakeman, muchos pensaban que el grupo había perdido su esencia. Anderson no era solo una voz: era una identidad. Wakeman, por su parte, había convertido los teclados en algo casi sinfónico. Sin ellos, la pregunta era inevitable: ¿seguía siendo Yes… Yes?
Hablar de Drama es hablar de uno de esos momentos en los que una banda parece caminar al borde del abismo… y, aun así, crea algo único. No es solo un disco: es una sacudida, una reacción casi instintiva de supervivencia dentro de Yes.
A finales de los 70, Yes no estaba precisamente en calma. Tras la marcha de dos pilares como Jon Anderson y Rick Wakeman, muchos pensaban que el grupo había perdido su esencia. Anderson no era solo una voz: era una identidad. Wakeman, por su parte, había convertido los teclados en algo casi sinfónico. Sin ellos, la pregunta era inevitable: ¿seguía siendo Yes… Yes?
La respuesta llegó en 1980, pero no como nadie esperaba.
Un cambio brusco… pero no vacío
NO TE PIERDAS EL ESPECIAL DE "YES" EN EL BLOG DEL SR.X. SIN ANDERSON Y RICK SEGUIAN SIENDO YES? DESCUBRELO EL 15 DE ABRIL.
Hay discos que se escuchan. Y hay discos que se viven.
Enemigos de lo Ajeno, de El Último de la Fila, pertenece sin duda a la segunda categoría.
Cuando uno vuelve a Enemigos de lo Ajeno siente algo raro, como si se encontrara una vieja libreta en el cajón de la cocina. No es nostalgia vacía: es memoria viva. Ese disco de El Último de la Fila no nació con la intención de ser clásico; nació de la necesidad. De dos tipos —Manolo García y Quimi Portet— que venían de tocar donde podían, de proyectos que no funcionaron, de noches de carretera en las que uno empieza a preguntarse si merece la pena seguir.
No eran estrellas ni querían serlo. Venían de Los Burros, que no terminó de despegar, y en una España que todavía estaba aprendiendo a mirarse al espejo sin miedo, ellos parecían fuera de lugar. No eran modernos como los de Radio Futura ni teatrales como Alaska y Dinarama. Tampoco eran rock urbano. Eran otra cosa. Gente que escribía canciones como quien escribe cartas que nunca se atreve a enviar.
Muchas letras de ese disco nacieron en servilletas, en cuadernos pequeños, en estaciones de tren. Manolo tenía la costumbre de apuntar frases sueltas que le venían de golpe: recuerdos de infancia, sueños absurdos, frases oídas en un bar. Luego Quimi las miraba con su ironía tranquila, y entre los dos las convertían en canciones que parecían raras pero que, cuando las escuchabas bien, hablaban exactamente de tu vida.
DEEP PURPLE at Dynamo Stadium (Moscow, 23.06.1996)
Deep Purple fue grabado como cabeza de cartel por primera vez en Rusia, en el estadio Dynamo de Moscú, durante el Festival de Música Europa Plus, el 23 de junio de 1996. El concierto se transmitió en directo por televisión y radio Europa Plus. El audio de este video se extrajo de esa retransmisión de radio en estéreo.